Contexto de la decisión: la capa que falta en la preparación para la IA
La mayoría de las empresas se desenvuelven bastante bien a la hora de registrar los resultados: el contrato firmado, la presentación final, la licitación ganada. Sin embargo, son pésimas a la hora de plasmar cómo han llegado hasta ahí. Incluso las empresas que se ahogan en documentación —y hay muchas— pierden silenciosamente los conocimientos que impulsan su toma de decisiones.
Los documentos cumplen una función real: garantizan la continuidad, el cumplimiento normativo y constituyen un registro compartido al que se puede recurrir. Pero un documento es el resultado de una decisión, no la decisión en sí misma. Conserva la conclusión, pero descarta el razonamiento que la generó. Las alternativas barajadas, los riesgos sopesados, las decisiones discrecionales tomadas a lo largo del proceso… gran parte de ello desaparece en el momento en que se ultima el documento.
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