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Las empresas de consultoría no tienen un problema con los documentos. Tienen un problema de contexto.

M-Files en el que aparece un consultor frente a un ordenador con el texto: «Las empresas de consultoría no tienen un problema con los documentos. Tienen un problema de contexto».

Las empresas de consultoría cuentan con un gran acervo de conocimientos. Entonces, ¿por qué resulta tan difícil reutilizarlos?

Todas las empresas de consultoría se basan en el conocimiento.

Las oportunidades exitosas, las propuestas ganadoras, las metodologías contrastadas, los resultados entregados a los clientes, la experiencia en el sector, la trayectoria en proyectos y los conocimientos técnicos de la organización se encuentran entre los activos más valiosos de una empresa. Con el paso del tiempo, las empresas de consultoría acumulan una enorme cantidad de capital intelectual. Sin embargo, a muchas les cuesta reutilizar de forma sistemática esos conocimientos en nuevas oportunidades, propuestas y proyectos con los clientes.

El reto rara vez es la falta de información. La mayoría de las empresas ya disponen del contenido que necesitan para conseguir proyectos y ofrecer resultados satisfactorios. El problema es que, a menudo, ese valioso conocimiento se encuentra disperso entre el correo electrónico, Teams, SharePoint, unidades compartidas, CRM , herramientas de gestión de proyectos y repositorios archivados de proyectos. Encontrar la información adecuada en el momento oportuno resulta complicado, y confiar en que esté actualizada, aprobada y sea relevante resulta aún más difícil.

Por eso las empresas de consultoría siguen invirtiendo en nuevas tecnologías, a pesar de enfrentarse a muchos de los mismos retos operativos. Los equipos de oportunidades vuelven a elaborar el contenido de las propuestas. Los consultores vuelven a crear entregables que ya existen. El conocimiento permanece confinado a los proyectos y a las personas. Las iniciativas de inteligencia artificial tienen dificultades para aportar un valor empresarial significativo.

La causa principal no es un problema relacionado con los documentos.

Es un problema de contexto.

¿Qué significa «contexto» en el ámbito de la consultoría?

Cuando la gente piensa en la gestión del conocimiento, suele centrarse en los documentos. En realidad, los documentos son solo una parte del asunto.

Una oportunidad adquiere valor porque está vinculada a un cliente, una línea de servicios, un equipo, una propuesta y un posible resultado empresarial. Una propuesta adquiere valor porque refleja una necesidad concreta del cliente, el alcance, la metodología y el enfoque de ejecución. Un producto final resulta reutilizable porque los consultores comprenden las circunstancias en las que se creó, si fue aprobado y si puede aplicarse con seguridad en otros contextos.

El contexto es el significado empresarial que rodea a la información.

Sin contexto, las propuestas, los resultados y los activos de conocimiento se convierten en archivos aislados almacenados en repositorios. Con contexto, se convierten en conocimiento organizativo reutilizable que puede servir de base para futuras oportunidades, proyectos y resultados para los clientes.

Esta distinción cobra cada vez más importancia a medida que las empresas tratan de ampliar sus conocimientos especializados a equipos más grandes, múltiples zonas geográficas y carteras de clientes cada vez más amplias. Cuanto más compleja se vuelve una organización de consultoría, más importante resulta garantizar que la información siga vinculada a las relaciones comerciales que le dan sentido.

¿Por qué resulta tan difícil reutilizar los conocimientos?

La mayoría de los responsables de consultoría son conscientes del valor que tiene la reutilización del conocimiento. El reto consiste en convertir ese objetivo en una realidad que se pueda repetir.

Cada oportunidad, propuesta y proyecto genera recursos que podrían resultar útiles para trabajos futuros. Los equipos elaboran contenidos para propuestas, marcos de trabajo, análisis, entregables, estudios, credenciales y lecciones aprendidas. En teoría, estos materiales deberían ayudar a los consultores a trabajar con mayor rapidez y coherencia a la hora de abordar oportunidades similares o llevar a cabo proyectos comparables.

Sin embargo, en la práctica, los consultores suelen dedicar más tiempo a buscar contenido relevante que a utilizarlo.

Incluso cuando se localizan trabajos anteriores, siguen sin respuesta algunas preguntas importantes. ¿Es esta la última versión? ¿Se ha aprobado? ¿Refleja las metodologías actuales? ¿Se puede compartir con este equipo o con este cliente? ¿Es relevante para la oportunidad o el proyecto en cuestión? ¿Ha resuelto ya la empresa un problema similar anteriormente?

Dado que esas respuestas suelen ser poco claras, los equipos tienden a volver a realizar el trabajo en lugar de reutilizar los conocimientos existentes. Lo que debería ser una ventaja para la organización se convierte en una fuente de ineficiencia, lo que aumenta los costes de ejecución y reduce la coherencia.

¿Por qué se quedan cortos los enfoques tradicionales?

Muchas empresas intentan resolver estos retos creando más repositorios, más carpetas o más ubicaciones de almacenamiento. Lamentablemente, esto suele aumentar la complejidad en lugar de reducirla.

Los sistemas tradicionales organizan la información en función del lugar donde se almacena. Los equipos crean estructuras de carpetas basadas en clientes, regiones, áreas de actividad, proyectos o años. Con el tiempo, esas estructuras se vuelven difíciles de mantener. Los distintos equipos adoptan convenciones de nomenclatura diferentes. Surgen nuevos repositorios. El conocimiento queda fragmentado entre los distintos sistemas.

A medida que aumenta la complejidad, resulta cada vez más difícil orientarse entre la información y aún más difícil confiar en ella.

El resultado es un ciclo ya conocido. Los equipos saben que en algún lugar de la organización existe información valiosa, pero localizarla requiere un esfuerzo considerable. Reutilizarla conlleva incertidumbre. Como consecuencia, se vuelve a realizar el trabajo, los ciclos de elaboración de propuestas se alargan, la entrega se ralentiza y la coherencia se ve afectada.

El reto no es el volumen de información, sino la falta de un contexto empresarial que conecte toda esa información entre sí.

¿Cómo afecta la fragmentación de la información a la prestación de servicios de consultoría?

Los efectos de la fragmentación de la información van mucho más allá de las búsquedas.

Los equipos encargados de las oportunidades tienen dificultades para identificar proyectos anteriores relevantes, propuestas ganadoras y contenido reutilizable. Los gestores de licitaciones dedican un tiempo valioso a coordinar revisiones, plazos y aprobaciones entre múltiples sistemas. Los consultores alternan constantemente entre repositorios, herramientas de comunicación y espacios de trabajo de proyectos para recopilar la información necesaria para completar su labor. Los socios suelen carecer de visibilidad sobre las oportunidades activas, el progreso de los proyectos, los riesgos de ejecución y las decisiones pendientes.

Estas ineficiencias generan fricciones operativas a lo largo de todo el ciclo de vida, desde la oportunidad hasta la entrega.

La calificación de las oportunidades deja de estar vinculada a la elaboración de propuestas. La creación de propuestas se ralentiza. Los ciclos de revisión se fragmentan. El conocimiento queda confinado a los proyectos ya finalizados. Aumenta el trabajo de reelaboración. Resulta más difícil aplicar las normas de gobernanza de forma coherente.

En definitiva, las empresas pierden tiempo que, de otro modo, podrían dedicar a aportar valor a sus clientes. Las pequeñas ineficiencias que se repiten en cientos de oportunidades y proyectos se convierten rápidamente en un obstáculo importante para el crecimiento y la rentabilidad.

¿Por qué el contexto cobra mayor importancia en la era de la IA?

El auge de la inteligencia artificial ha hecho que el reto del contexto cobre aún más importancia.

Muchas empresas de consultoría consideran que la inteligencia artificial es una forma de agilizar la elaboración de propuestas, mejorar la reutilización de conocimientos y aumentar la productividad. Aunque estos objetivos son alcanzables, la eficacia de la inteligencia artificial depende en gran medida de la calidad de la información a la que tiene acceso.

La IA no puede identificar de forma fiable oportunidades similares si el historial de oportunidades no está vinculado al contenido de las propuestas. No puede distinguir entre materiales obsoletos y aprobados si esas relaciones no están claramente definidas. No puede comprender plenamente qué entregables se refieren a qué clientes, sectores, líneas de servicio o tipos de proyectos si no existe ese contexto. Y no puede ofrecer recomendaciones útiles de forma coherente cuando el conocimiento está fragmentado en repositorios inconexos.

En muchos sentidos, la IA agrava los retos ya existentes en materia de gestión de la información.

Las organizaciones que proporcionan a la IA información contextual y bien gestionada tienen muchas más posibilidades de obtener resultados significativos. Las organizaciones que sigan operando con contenidos fragmentados tendrán dificultades para obtener el mismo valor, por muy avanzada que sea la tecnología de IA subyacente.

¿En qué consiste el enfoque «Context-First»?

Un enfoque «Context-First» organiza la información en función de las relaciones empresariales, en lugar de las ubicaciones de almacenamiento.

En lugar de preguntarse dónde se almacena un documento, los equipos se centran en a qué se refiere la información. El contenido se vincula a clientes, oportunidades, propuestas, proyectos, entregables, tareas, revisiones, aprobaciones y conocimientos reutilizables.

Esto cambia la forma en que se localiza, se gestiona y se reutiliza la información.

El conocimiento resulta más fácil de encontrar, ya que los usuarios realizan búsquedas en función de la relevancia empresarial, en lugar de la ubicación de las carpetas. La gobernanza resulta más fácil de aplicar, ya que los permisos, las políticas y los controles del ciclo de vida pueden vincularse directamente al contexto empresarial. El capital intelectual adquiere mayor valor, ya que permanece vinculado a las oportunidades, propuestas y proyectos que lo generaron.

Y lo más importante: la información resulta más útil porque tanto las personas como la IA pueden comprender no solo cuál es el contenido, sino también por qué es relevante.

El futuro pertenece a las empresas que sean capaces de aprovechar lo que ya saben

Las empresas de consultoría más exitosas del futuro no generarán necesariamente más conocimientos que sus competidores.

Serán más eficaces a la hora de localizarla, comprenderla, gestionarla y reutilizarla.

Reducirán la fricción entre las oportunidades, las propuestas y la ejecución. Facilitarán el descubrimiento y la aplicación del capital intelectual. Crearán un entorno en el que los conocimientos especializados sigan siendo accesibles mucho después de que finalice un proyecto. Y proporcionarán a los equipos el contexto necesario para avanzar más rápido, tomar mejores decisiones y obtener resultados de forma más consistente.

Las organizaciones que logren este cambio obtendrán ventajas en cuanto al volumen de propuestas, la coherencia en la ejecución, la gobernanza, la reutilización de conocimientos y la preparación para la inteligencia artificial.

El viaje comienza por reconocer una realidad muy sencilla.

Las empresas de consultoría no tienen ningún problema con la documentación.

Tienen un problema de contexto.

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